Otra cosa no, pero soberbia...
Estás en clase, más dormida que despierta, tratando de parecer ocupada pero no haciendo otras cosas que no son de la asignatura; que parezca que tienes el ejercicio, pero sin que el neón que dice "¡Aquí!" se ilumine como Japón de noche, si no algo similar a un 'karaoke para adultos' de carretera. No cuela, así que te toca y te haces la longuis a ver si con suerte pasa de ti. Tampoco cuela: definitivamente te ha tocado.
Profesora: Vinga, Àngela, llig-lo.
La Frikolita (tratando de alzar la voz; sigo medio dormida): "Carolina, telefona les teues cosines"
Ex-mejor amiga nº2: ¡No se oye!
La Frikolita (suspiro de impaciencia): "Que els telefones"
Ex-mejor amiga nº1: ¡¡Que no se oye nada!!
Profesora: Que les telefones. Vinga..
La Frikolita (hondo suspiro y alzando mucho la voz): "Telefona-les, per favor"
Ex-mejor amiga nº1: ¡Sigue sin oirse!
Se te acaban de hinchar los cojones. Y tú, con to' tu mala ostia, coges el boli de corregir y lentamente lo tapas y lo dejas muy fuertemente sobre la mesa. Te cruzas de brazos y acabas de escuchar cómo "otra persona" te ha imitado. Tú ya sabes quién es, así que miras el reloj y descubres que queda un minuto escaso. Toca el timbre mientras la profesora buscaba otro voluntario para seguir con el ejercicio. Recoges y ves que tu estuche no cierra: momento estelar. Ostias con tu puño derecho el estuche, no hay nada dentro que pueda romperse. Ex-mejor amiga nº1 te dirige una mirada de asco. Ex-mejor amiga nº2 la imita, ¡qué idénticas que son! ¡qué maravilla! (léase con tono sarcástico al más puro estilo Greg House). Sonríes soberbiamente. Otra cosa no, pero soberbia te sobra por todas partes.