El don de la palabra
Unos treinta días sin hablar. De pronto un día le saludas, como de costumbre, esperando no encontrar respuesta. Inmediatamente, se baña en naranja y piensas que no llegó. Lo miras, para corroborarlo.
-Holi
Y se te cae el mundo a los pies. ¿Cómo consigue que se te olvide toda la furia contenida con una simple palabra? ¿No puedo enfadarme con él?